Alberto Moran “La figura humana como protagonista”:

Por más que se ahonde en la búsqueda del leitmotiv del quehacer plástico del joven creador cubano, el espectador reconocerá siempre un amor intrínseco hacia contornear la figura humana, y en particular la femenina que sigue siendo protagonista de sus historias pictóricas. Los personajes entretejidos en el lienzo ocupan las superficies pintadas de una forma particular. Son, más bien, metáforas de la existencia terrenal descritas a través de la pintura en formas únicas. Más que los valores abstractos o figurativos, las exploraciones formales extrañamente virales y diversas que informan la obra de Alberto Moran toman a la situación humana como un punto de partida. Trazos, a veces flagrantemente infantiles y una sofisticada aproximación a la construcción de la imagen distinguen su obra. Describe asimismo la soledad con tonos personales y anima nuevos derroteros del alma. En su imaginación fantástica, disecciona el cuadro en metáforas que llegan desde sus adentros, parece desafiar las leyes de la naturaleza, ignora las barreras entre tiempo/espacio y lo concibe todo como un paseo mágico donde plasma visiones que reúnen experiencias vividas o sentidas que toman formas de recuerdos. En su obra sus luces/sombras adquieren formas ilimitadas que matizan el infinito hasta donde él siente que quieren llegar sus creaciones.

Agosto 2015, Crítico de arte cubano, Toni Piñera